miércoles, 5 de febrero de 2014

5 de febrero de 1917 por Roberto Esquivel Jaime


Un día como hoy 5 de febrero de 1917 hace 97 años en la ciudad de Querétaro (México) el Congreso Constituyente promulga la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que nombra al general Venustiano Carranza como primer presidente constitucional del país.
Después de varios años de lucha Venustiano Carranza fue nombrado encargado del Poder Ejecutivo de la Nación, así como Primer Jefe del Ejército Constitucionalista.
El día 1o. de diciembre de 1916 en el Teatro Iturbide de la ciudad de Querétaro, inaugura el período ordinario de sesiones del Congreso Constituyente, en el cual hace entrega del proyecto de reformas a la Constitución de 1857, para que éste fuera estudiado y en su caso aprobado.

Del 2 de diciembre de 1916 hasta el 31 de enero del siguiente año se llevaron a cabo las sesiones ordinarias del Congreso Constituyente, en las cuales los diputados discutieron todo lo relacionado con las reformas que se harían a la Constitución vigente en ese momento y cuyo resultado sería la Carta Magna que rige los destinos de nuestro país en la actualidad.

Para la firma de la nueva Constitución el Presidente, Venustiano Carranza, facilitó la pluma con la que había firmado el Plan de Guadalupe, misma que utilizaron todos los integrantes del Congreso Constituyente. Después de haber llevado a cabo la protesta de ley para la nueva Carta magna por todos los diputados, esta le fue entregada para su firma al Presidente de la República por parte del Presidente del Congreso Constituyente, Licenciado Luis Manuel Rojas con las siguientes palabras: "Me es altamente satisfactorio haceros entrega en estos momentos de la nueva Constitución de 1857, reformada en esta ciudad, y que el Congreso Constituyente, que tengo la honra de presidir, ha sancionado después largos, intensos y concienzudos debates".

Si bien se había tomado como base la Constitución de 1857, el nuevo documento era una norma fundamentalmente distinta de la misma, ya que en esta se matizaba el liberalismo del siglo XIX, con la introducción de los derechos sociales. La nueva Constitución sería promulgada el 5 de febrero de 1917 y tuvo vigencia a partir del primero de mayo de ese mismo año.

Bibliografía:
5 de febrero de 1917 Promulgación de la Constitución de 1917.

Conmemoran 95 aniversario, de la promulgación de la Constitución Mexicana de 1917
Noticia – Estatal / Altar al Día

5 de febrero de 1917 Promulgación de la Constitución de 1917.

miércoles, 29 de enero de 2014

Ofrenda de Día de Muertos por Francisco Muñoz


Podemos hacer nuestra la pregunta de Nezahualcoyotl:
A dónde iremos
donde la muerte no existe?
Mas, ¿por esto viviré llorando?
Que tu corazón se enderece:

Aquí nadie vivirá por siempre.
Aun los príncipes a morir vinieron,
Los bultos funerarios se queman.
Que tu corazón se enderece:
Aquí nadie vivirá para siempre.

Qué es la muerte para el hombre moderno. Desde los orígenes de la civilización el hombre ha intentado atribuirle un significado a este fenómeno. Es así que la representación de la muerte y del más allá tiene siempre relación con la vida, con las formas de vivir en cada época y con las creencias ligadas a ella. Por esta razón, no se puede hablar de la muerte sin mencionar la búsqueda de un sentido de trascendencia, de tal forma que la religión ha cumplido también un papel importante en la búsqueda de un consuelo ante un hecho inevitable, dando su propio significado al hecho de morir.

Octavio Paz afirma en El laberinto de la soledad que “La muerte moderna no posee ninguna significación que la trascienda o refiera a otros valores. En un mundo de hechos, la muerte es un hecho más [… un hecho desagradable, un hecho que pone en tela de juicio todas nuestras concepciones y el sentido mismo de nuestra vida…”

Páginas más adelante nos dice: “para el mexicano moderno la muerte carece de significación. Ha dejado de ser tránsito, acceso a otra vida más vida que la nuestra. Pero la intranscendencia de la muerte no nos lleva a eliminarla de nuestra vida diaria. Para el habitante de Nueva York, París o Londres, la muerte es la palabra que jamás se pronuncia porque quema los labios. El mexicano, en cambio, la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor más permanente”.

“Para los antiguos mexicanos -continúa Paz- la oposición entre muerte y vida no era tan absoluta como para nosotros. La vida se prolongaba en la muerte. Y a la inversa. La muerte no era el fin natural de la vida, sino fase de un ciclo infinito. Vida, muerte y resurrección eran estadios de un proceso cósmico, que se repetía insaciable. La vida no tenía función más alta que desembocar en la muerte, su contrario y complemento; y la muerte, a su vez, no era un fin en sí; el hombre alimentaba con su muerte la voracidad de la vida, siempre insatisfecha. El sacrificio poseía un doble objeto: por una parte, el hombre accedía al proceso creador (pagando a los dioses, simultáneamente, la deuda contraída por la especie); por la otra, alimentaba la vida cósmica y la social, que se nutría de la primera.”

A través de la cultura el hombre aprende las actitudes y comportamientos ante la muerte. Así, a veces la muerte es vista como un hecho natural e inevitable, otras representa al enemigo al que hay que conquistar. Es la cultura quien moldea nuestras experiencias en torno de la muerte y los rituales que la rodean.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Es bueno saber... por Roberto Esquivel

Es bueno saber...

Ahora que te vas de vacaciones el gobierno del D.F. publico en las diversas delegaciones, los grafitis que sirven a los ladrones para identificar donde y como pueden robar, aquí te los presentamos. En este período vacacional ponte alerta y bórralas, además avisa a tus vecinos para que estén alerta...